Fosfomicina

La fosfomicina es otro de los antibióticos de amplio espectro. Se utiliza primordialmente en el tratado de infecciones de vejiga. En ocasiones es recetado para tratar infecciones de próstata. No es para nada recomendado usar cuando se presenta problemas o enfermedades de los riñones. Este medicamento se administra vía oral o intravenosa.

Usos médicos de la fosfomicina

En términos generales, está indicada para tratar infecciones del tracto urinario, infecciones digestivas y dermatológicas producido por gérmenes. Si se quiere especificar un poco más, este medicamento trata infecciones agudas de las vías urinarias bajas y la profilaxis.

De igual forma, forma parte del tratamiento para infecciones respiratorias y de tejidos blandos, ginecológicos, septicemia, endocarditis y meningitis. Todos los anteriores producidos por microorganismos sensibles a la fosfomicina.

Efectos secundarios

A pesar de que este medicamento no produce efectos secundarios en la mayoría de sus pacientes, se puede describir algunos de los más comunes, en un porcentaje muy bajo.

  • Náuseas (4-5%)
  • Diarrea (-10%)
  • Dolor de espalda (3%)
  • Dolor de cabeza (3.9-10.3%);
  • Dismenorrea (2.6%)
  • Rinitis (4.5%)
  • Faringitis (2.5%)
  • Dolor (2.2%)

En escasas ocasiones, es capaz de producir efectos secundarios graves como los siguientes:

  • Angioedema
  • Anemia aplásica
  • Ictericia colestásica
  • Necrosis hepática
  • Megacolon tóxico

Al igual que con cualquier otro medicamento, es recomendable acudir al médico de cabecera en caso de presentar síntomas secundarios. Aunque los porcentajes de aparición son bajos, es importante no automedicarse, para evitar desencadenar otros cuadros médicos.

Historia de la fosfomicina

La fosfomicina, la cual se conocía originalmente como “fosfomicina”, fue descubierta gracias a un esfuerzo en conjunto de Merck y Co. y la Compañía Española de Penicilina y Antibióticos (CEPA). Este antibiótico se aisló por primera vez mediante la selección de cultivos de caldo de Streptomyces fradiae para la capacidad de causar la formación de esferoplastos por el crecimiento de bacterias. Este hallazgo se describió en una serie de documentos publicados en el año 1969. Posteriormente, CEPA comenzó la producción de fosfomicina a escala industrial en el año 1971 en sus instalaciones de Aranjuez.

¿Cómo funciona?

Como antibiótico, inhibe la biogénesis de la pared celular bacteriana al inactivar la enzima UDP-N-acetilglucosamina-3-enolpiruvil transferas, o también llamada MurA. Esta enzima cataliza el paso que está comprometido en la biosíntesis de los peptidoglicanos, específicamente la ligadura del fosfoenolpiruvato (PEP) al grupo 3′-hidroxilo de la UDP-N-acetilglucosamina. Esta fracción de piruvato proporciona el enlace que une la porción de glicano y péptido del peptidoglicano. La fosfomicina es un análogo de la PEP que inhibe el MurA al alquilar un residuo de cisteína del sitio activo. Por último, la fosfomicina entra en la célula bacteriana a través del transportador de glicerofosfato, para hacer su trabajo.

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