Reflujo gástrico y acidez, cómo calmarlos

Los problemas gástricos pueden ser causados por una indigestión eventual o deberse a problemas más complejos, por lo que hay que estar atento a las señales que permiten saber cómo diferenciar cada caso y la manera de aliviar los síntomas de forma segura.

La enfermedad de reflujo gastroesofágico (Erge) altera la vida de mujeres y hombres de todo el mundo. Estas dolencias pueden deberse al consumo excesivo de alimentos de forma eventual, o a razones más complejas, como una hernia en el hiato. Existen fármacos o tratamientos naturales que permiten aliviar los síntomas más molestos de esta afección.

El malestar aparece cuando el contenido del estómago regresa al esófago, de manera que el reflujo irrita el tubo digestivo, siendo la acidez el síntoma principal.

La mala alimentación y el estrés también son causantes de estos problemas gástricos que generan una sensación desagradable de ardor, que va desde el estómago y llega hasta la garganta, y además, puede dañar el revestimiento del esófago. La acidez ocasional es común y no debe causar alarma, pero si se vuelve recurrente o se hace muy intensa, puede ser señal de un trastorno más serio, para lo cual se debe acudir al médico.

Alivio rápido

Es fundamental determinar las causas y esto lo puede hacer un especialista. Hay acciones preventivas y fármacos recomendados por especialistas, como el Ziverel, que permite calmar ese ardor que se forma con el reflujo gástrico y la acidez.

Este producto es uno de los más populares, debido a que permite aliviar rápidamente el Erge; viene en presentación de suspensión con 20 sobres de 10 ml. Básicamente cumple con tres funciones: minimizar el deterioro que causa el ácido gástrico y la pepsina en la mucosa, reparar las heridas anteriores colaborando con la regeneración del epitelio esofágico, y se convierte en un protector de la mucosa del esófago.

Lo más recomendable es tomar un sobre después de comer y antes de dormir. Tiene un sabor similar al de la uva roja, no contiene gluten, sacarosa, ni lactosa; no se recomienda para el embarazo y durante los primeros meses de lactancia.

Está formulado por sulfato de condroitina, que protege la mucosa; ácido hialurónico, que concentra el poder regenerador; y poloxámero 407, que facilita la adhesión del fármaco a la mucosa, para que su efecto sea más efectivo.

Factores de riesgo

Existen factores de riesgo que pueden causar el reflujo: consumo de alcohol, obesidad, tabaquismo, hernia en el hiato, embarazo, etcétera. Consumir algunos alimentos también puede ocasionar acidez: comidas picantes, cítricos, la cebolla, productos basados en tomate, frituras o productos grasos, chocolate, menta, bebidas alcohólicas, carbonatadas o con cafeína.

La ingesta de medicamentos como: broncodilatadores, dopaminérgicos, bloqueadores para la presión arterial, progestina, antidepresivos tricíclicos y sedantes, también pueden ser activantes de la Erge.

El reflujo debe corregirse, no sólo por lo molesto que puede ser, sino que también si se mantiene durante mucho tiempo, puede transformarse en esófago de Barrett (enfermedad premaligna), que de no tratarse, puede convertirse en cáncer de esófago.

Acciones preventivas

Para prevenir el reflujo y la acidez es conveniente elevar la cabecera de la cama, no consumir alimentos o fármacos que estimulen el síntoma, adelgazar, o acostarse en un plazo posterior a tres horas después de haber comido. Tampoco es recomendable fumar.

Cuando se sufre con frecuencia de acidez, lo mejor es reducir las raciones de comida y masticar despacio, debido a que el estómago se toma unos 20 minutos en decirle al cerebro que está repleto. Es aconsejable comer ligero, preferiblemente con comida horneada, hervida, a la plancha o al vapor. No debe usarse ropa apretada que pueda presionar el abdomen.

Cuándo acudir al médico

Es esencial estar atentos a las señales que ayudan a saber cuándo se está frente a una acidez común o cuándo puede ser un problema más grave: sentir una presión o dolor intenso en el pecho, sobre todo si va acompañado por un dolor en el brazo o problemas para respirar (en este caso puede ser señal de un ataque al corazón).

Otros síntomas de alerta pueden ser: sufrir acidez más de dos veces en una semana, los síntomas siguen aunque se tomen antiácidos, sensación de náuseas continuas y tener dificultades para comer.

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