Guía para ayudar a tu bebé a pasar la noche

Uno de los principales problemas, ansiedades, quejas, o preocupaciones de los padres, especialmente primerizos, son las noches, cuando se bebe duerme. Durante los primeros meses de vida un bebe básicamente come y duerme, es por esto que debemos prestar mucha atención a su descanso. Con el objetivo de favorecer un buen desarrollo y de cuidar de su salud física y psicológica así como de la nuestro descanso. Hay ciertos aspectos que debemos cuidar para favorecer un sueño profundo, duradero y reparador.

Luz

La luz es un estímulo que ayuda a engrasar nuestros ritmos circadianos. Es fundamental que existe una penumbra o oscuridad completa cuando nuestro bebé vaya a dormir. Con la luz excesiva el bebé podría sobreexcitarse, mostrarse intranquilo, ansioso, manifestar llanto y en definitiva, perturbar su descanso. Existen accesorios como luces supletorias con una luz que no incide directamente en los ojos. Estas resultan apropiadas cuando por circunstancias concretas no se pueda crear un ambiente de oscuridad total en la habitación.

El pijama

El pijama bebe es algo que debemos cuidar meticulosamente si queremos contribuir a un descanso adecuado. Debe quedar holgado, estar fabricado en materiales hipoalergénicos, además de no tener relieves. Debe estar concienzudamente adecuado a la estación y/o temperatura. Así dispondremos de un pijama de algodón bastante grueso para invierno y uno más ligero para entretiempo. Podríamos prescindir de el completamente en verano o usar una camiseta finita de algodón que quede muy ancha. La temperatura ideal de la sala debe ser de 18 a 20, y con ello debemos jugar con el fin de adecuar el pijama bebe al entorno.

Distracciones o ruidos

Es fundamental que exista silencio, que la cuna carezca de distracciones que animen al bebé a interactuar, y que nosotros contribuyamos a que estas variables se den en estos términos. No sólo cuando hablamos del mismo momento en el que vamos a costar al bebé, es preciso que estos rituales donde privemos de estímulos excesivos a nuestro bebé se al menos treinta minutos antes de la hora programada para dormir. Por supuesto, y esto es algo que casi todas las madres saben, nunca debemos dar la cena inmediatamente antes de dormir al bebé. Esto podría inferir negativamente en su sueño, produciendo gases, eructos húmedos o cualquier otro tipo de molestia digestiva, frecuentes en recién nacidos.

Respetar horarios

Cada bebé, como cada ser humano, obviamente, es un mundo. Aún así debemos cerciorarnos bien de los hábitos frecuentes en nuestros hijo, con el fin de establecer una rutina horaria. Para el buen descansado, y esto es extrapolable a todas las edades, se deben estipular horarios, que deben cumplirse de forma más o menos estricta, para así adecuar al cuerpo a unas franjas horarias. Hay una memoria inconsciente que regula nuestros ciclos, y es mejor cumplir con ella que dormir en horas dispares y caóticas.

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