Fibromialgia: ¿cómo mejorar nuestra calidad de vida?

Fibromialgia: ¿cómo mejorar nuestra calidad de vida? La fibromialgia es una enfermedad que impacta a las personas que la padece. Ya que no solo es dolor, también provoca alteraciones a nivel mental y social.

Conociendo de fibromialgia

¿Qué es la fibromialgia? Se trata de un padecimiento con una alta carga genética. Es más frecuente en mujeres que en hombres. El grupo etario de mayor incidencia en entre los 20 y 60 años de edad. No obstante, se ha observado en adolescente y en niños.

El síntoma predominante en esta afección es el dolor. El cual puede aparecer en cualquier región del cuerpo. Para luego ir extendiéndose a diferentes partes y finalmente generalizarse.

La intensidad del dolor es variable. Tanto en reposo como en movimiento. Asimismo, presenta otros síntomas que son necesarios para el diagnóstico. Dentro de ellos, la pesadez en los músculos que dificulta el movimiento, la ansiedad y falta de sueño. Además, trastornos cognitivos como falta de memoria y concentración.

Como mejorar nuestra calidad de vida

Fibromialgia: ¿cómo mejorar nuestra calidad de vida? Los síntomas de la afección establecen el diagnóstico. Al médico identificar la fibromialgia, el paciente debe enfrentarse al tratamiento. Debe entender que no es curativo. Sin embargo, tomando los medicamentes unido a otros hábitos, mejorara la calidad de vida.

¿Cómo prevenir los dolores lumbares?

Por lo tanto, es recomendable para tu bienestar hacer ejercicios aeróbicos de tipo recreativo, danza terapia, estiramientos, aqua gym. Asimismo, otras disciplinas como el yoga y el taichí. Algo importante que debe saber el paciente que todo debe ser a su ritmo. Él debe concientizar el manejo del tiempo con relación al dolor que experimenta.

Al mismo tiempo, se debe tomar los medicamentos, funcionan de la misma forma en todas las personas. No existe ningún fármaco que actué de manera independiente. Ninguna medicación puede suprimir todos los síntomas. No obstante, algunas combinaciones de fármacos podrían minimizar el dolor. Además, la fatiga y conciliar el sueño.

Se hace indispensable que el que padece la enfermedad tome conciencia que los medicamentos no son suficientes. Los otros cuidados son importantes. En pocas palabras, si el tratamiento no se acompaña de estiramientos, relajación, psicoterapia y actividad física no alcanzara alivio. Inclusive el control de la sintomatología, en un periodo largo de tiempo. Si el paciente consigue de interiorizar estos hábitos, podrá tener un mejor control de su enfermedad. De hecho, podría en algunos casos retirar los medicamentos o disminuirlos. Alcanzando así, mejorar la calidad de vida.

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